Codo de tenista: cómo prevenir y tratar esta lesión
Codo de tenista: cómo prevenir y tratar esta lesión
¿Te duele el brazo con ciertos movimientos? El codo de tenista no es una dolencia exclusiva de estos deportistas; incluso tiene más incidencia en personas que nunca pisaron una cancha. Te contamos todos los detalles acá.
El codo de tenista, conocido técnicamente como epicondilitis lateral,es una de las causas más frecuentes de dolor de brazo en la población adulta. Ocurre más que nada por el uso excesivo y reiterativo de los músculos del antebrazo y la muñeca.
Se manifiesta como un dolor punzante al realizar ciertos movimientos que involucran los tendones del codo, como levantar una taza o girar un picaporte.
En este artículo, te explicamos qué es el codo de tenista, quiénes tienen más chances de padecerlo y cuál es el camino para aliviar el dolor y recuperar tu calidad de vida.
¿Qué es el codo de tenista?
El codo de tenista es una afección dolorosa que ocurre cuando los tendones que unen los músculos del antebrazo con el hueso exterior del codo (el epicóndilo) se sobrecargan.
Cuando repetís el mismo movimiento una y otra vez, se producen microdesgarros en el tendón. Con el tiempo, esto genera irritación, inflamación y dolor. Lo que empieza como una molestia leve puede convertirse en una condición crónica si no se trata adecuadamente.
Ante la aparición del síntoma, lo mejor es consultar con un médico cuanto antes. En Clínica Santa Rita podés solicitar tu turno con un traumatólogo de forma simple en nuestro portal de autogestión.
Síntomas del codo de tenista
El principal síntoma del codo de tenista es el dolor, pero no aparece de golpe como en un traumatismo agudo, sino que se desarrolla gradualmente.
Al principio, podés sentir una ligera molestia al hacer fuerza, que desaparece con el reposo. Sin embargo, si la lesión avanza, el dolor puede volverse constante, incluso en reposo.
Prestá atención si tenés:
Dolor localizado en la parte externa del codo, que puede irradiarse hacia el antebrazo y la muñeca.
Debilidad en el agarre. De repente, sentís que no tenés fuerza para sostener objetos cotidianos, como una sartén. Se te pueden caer cosas de la mano.
Dolor al girar o torcer. Actividades simples como abrir un frasco, usar un destornillador, escurrir un trapo de piso o girar una llave en la cerradura se vuelven dolorosas.
Rigidez matutina. Al despertar, es común sentir el codo rígido o con menor rango de movimiento hasta que "entra en calor".
Si experimentás estos síntomas, te recomendamos consultar con un traumatólogo. En Clínica Santa Rita, contás con un equipo de traumatólogos y kinesiólogos para acompañar tu diagnóstico y tratamiento.
Causas y factores de riesgo del codo de tenista
Aunque el tenis puede desencadenarlo por la técnica y la fuerza del revés, cualquier actividad que implique extender y torcer la muñeca de forma repetitiva puede provocar codo de tenista.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran:
Edad: es más frecuente entre los 30 y 50 años, aunque puede aparecer antes o después.
Ocupaciones con movimientos repetitivos: plomeros, pintores (por el uso del rodillo), carniceros, carpinteros u oficinistas que usan el mouse con mala postura durante muchas horas.
Técnica deportiva inadecuada: en deportes de raqueta, una mala ejecución del golpe o una tensión incorrecta en la raqueta aumenta el riesgo.
El diagnóstico del codo de tenista suele ser clínico. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el médico puede confirmarlo con un examen físico en el consultorio.
Cómo curar el codo de tenista: tratamiento por fases
Si te duele el codo, lo primero que tenés que saber es que esta lesión suele mejorar con el tratamiento adecuado. No se cura al instante, pero con un plan bien indicado, la mayoría de las personas se recupera sin necesidad de cirugía.
El abordaje suele avanzar por etapas. Cada una cumple una función distinta y es importante no saltearlas.
Fase 1. Control del dolor e inflamación
En la fase inicial, el objetivo principal es disminuir el dolor y permitir que el tendón se desinflame.
Esto suele incluir reposo activo —es decir, evitar los movimientos que desencadenan el dolor sin inmovilizar completamente el brazo—, el uso de órtesis o bandas específicas para descargar el tendón y la aplicación de frío local. En algunos casos, el médico puede indicar medicación antiinflamatoria para controlar los síntomas.
Actuar en esta etapa es fundamental para evitar que la lesión se vuelva crónica.
Fase 2. Rehabilitación y kinesiología
Una vez que el dolor agudo disminuye, comienza una fase clave: la rehabilitación.
La fisioterapia ayuda a mejorar la movilidad, estimular la regeneración del tejido y preparar el tendón para volver a la actividad. El kinesiólogo puede utilizar herramientas como ultrasonido terapéutico, masajes de fricción transversal o electroestimulación, según cada caso.
Esta etapa no solo apunta a aliviar el síntoma, sino a corregir desequilibrios musculares que pudieron haber contribuido a la lesión.
Fase 3. Fortalecimiento y prevención de recaídas
Cuando el dolor está controlado, el foco pasa al fortalecimiento progresivo del antebrazo y la muñeca.
Los ejercicios específicos permiten que el tendón recupere resistencia y tolerancia a la carga. Además, se incorporan pautas de ergonomía y corrección técnica (ya sea en el deporte o en el trabajo) para evitar que el problema reaparezca.
Respetar esta fase es clave: volver a la actividad sin fortalecer adecuadamente aumenta el riesgo de recaída.
Antes de retomar la actividad física o deportiva, puede ser necesario contar con un apto físico que certifique que estás en condiciones de hacerlo.
¿Qué pasa si el codo de tenista no mejora?
Si el dolor persiste después de 6 a 12 meses de tratamiento, un médico podría evaluar otras opciones:
Infiltraciones: inyecciones de corticoides para reducir la inflamación severa.
Plasma Rico en Plaquetas (PRP): es un tratamiento biológico donde se extrae sangre del paciente, se concentra y se inyecta en el tendón para acelerar la curación.
Cirugía: es el último recurso y se reserva para casos donde el daño en el tendón es extenso y el dolor es incapacitante. Consiste en extirpar el tejido dañado y volver a unir el tendón sano al hueso.
Afortunadamente, la mayoría de las personas mejora sin necesidad de procedimientos invasivos, siempre que no interrumpan la rehabilitación antes de tiempo. Si querés entender mejor cómo se clasifica esta lesión, podés leer sobre los tipos de tendinitis.
Recuperá tu movimiento con el respaldo de especialistas
El codo de tenista puede ser una lesión frustrante porque afecta actividades muy básicas de tu día a día. Pero no tenés que acostumbrarte a vivir con dolor.
Sabemos que tu bienestar depende de poder moverte con libertad. Por eso, ponemos a tu disposición un equipo de especialistas que pueden impedir el avance de esta condición.
No dejes que el dolor te frene. Solicitá tu turno con nuestros especialistas y empezá tu recuperación con el respaldo de Clínica Santa Rita.