Principales síntomas de la faringitis y cuándo consultar con un especialista
Principales síntomas de la faringitis y cuándo consultar con un especialista
La faringitis es una de las causas más frecuentes de dolor de garganta, sobre todo en otoño e invierno, cuando circulan más virus respiratorios. Saber reconocerla y entender cuándo es contagiosa ayuda a cuidarte y a cuidar a quienes te rodean.
En esta nota te contamos qué es la faringitis, qué la diferencia de otras causas de dolor de garganta, cuáles son sus síntomas, si es contagiosa y por cuánto tiempo, cuánto dura, cómo se trata y cuándo conviene consultar a un médico.
¿Qué es la faringitis?
La faringitis es la inflamación de la faringe, la zona de la garganta ubicada justo debajo de las amígdalas. Esta inflamación genera molestia, ardor, picazón o dolor, sobre todo al tragar.
Es uno de los motivos de consulta más habituales, tanto en niños como en adultos, y en la gran mayoría de los casos se resuelve sin complicaciones.
Faringitis viral vs. faringitis bacteriana: por qué importa la diferencia
No todas las faringitis tienen el mismo origen, y esa diferencia define el tratamiento. La mayoría de los casos son de causa viral, pero un porcentaje importante corresponde a una infección bacteriana que sí requiere antibióticos.
Faringitis viral
Es la forma más frecuente. Suele acompañarse de otros síntomas típicos de un cuadro viral, como moqueo, tos, congestión o los ojos irritados. No mejora con antibióticos, ya que estos no actúan sobre los virus, y se resuelve sola en unos días.
Faringitis bacteriana (estreptocócica)
Está causada principalmente por la bacteria estreptococo del grupo A. Es más común en niños y adolescentes, y suele presentarse con dolor de garganta más intenso, fiebre, ganglios inflamados en el cuello y, a veces, sin los síntomas catarrales típicos de un resfrío. En estos casos, el médico puede indicar tratamiento con antibióticos, ya que sin tratamiento podría tener complicaciones.
Síntomas de la faringitis
Los síntomas de la faringitis pueden variar según su causa, pero los más frecuentes incluyen:
Dolor o ardor de garganta, que suele empeorar al tragar.
Enrojecimiento de la faringe y, en algunos casos, de las amígdalas.
Sensación de sequedad o picazón en la garganta.
Ganglios inflamados en el cuello.
Fiebre, en especial en los cuadros bacterianos.
Dolor de cabeza, cansancio o malestar general.
Síntomas más frecuentes en niños
En los chicos, la faringitis puede sumar náuseas, dolor abdominal o vómitos, síntomas que son menos habituales en adultos. Por eso, ante un niño con dolor de garganta y malestar digestivo, conviene que un pediatra lo evalúe.
¿La faringitis es contagiosa? Cómo se transmite y por cuánto tiempo
Sí, tanto la faringitis viral como la bacteriana son contagiosas. Se transmiten de persona a persona, principalmente a través de las gotitas que se liberan al toser, hablar o estornudar.
¿Cómo se transmite la faringintis?
Además del contacto respiratorio directo, la faringitis puede contagiarse al tocar superficies u objetos contaminados (como picaportes, teléfonos o vasos compartidos) y luego tocarte la boca, la nariz o los ojos.
¿Cuánto tiempo se mantiene el contagio?
En la faringitis viral, el período de contagio suele coincidir con la duración de los síntomas, generalmente entre 5 y 7 días. En la faringitis bacteriana, sin tratamiento, la persona puede seguir siendo contagiosa durante dos semanas o más; con antibióticos, ese período se reduce a entre 24 y 48 horas desde el inicio del tratamiento.
¿Cuánto dura la faringitis?
En general, la faringitis dura entre 7 y 10 días, aunque las molestias más intensas suelen concentrarse en los primeros 2 o 3 días. Si los síntomas se prolongan más de una semana sin mejorar, es un motivo válido para consultar.
Tratamiento: qué ayuda a aliviar los síntomas
Cuidados generales para cualquier tipo de faringitis
Independientemente de la causa, hay medidas que ayudan a sentirte mejor mientras se resuelve el cuadro:
Mantenerte bien hidratado, con abundante agua o infusiones tibias.
Hacer gárgaras con agua tibia y sal para aliviar la irritación.
Descansar, especialmente mientras persiste la fiebre o el malestar más intenso.
Usar pastillas o caramelos que estimulen la salivación, si la garganta está muy seca.
Cuándo se necesitan antibióticos
Los antibióticos solo son útiles cuando la faringitis es de origen bacteriano. Usarlos para un cuadro viral no acelera la recuperación y puede contribuir a la resistencia bacteriana. Por eso, la indicación de antibióticos siempre debe surgir de una evaluación médica, y no de la automedicación.
¿Cómo prevenir el contagio?
Algunos hábitos simples ayudan a reducir el riesgo de contagiar o contagiarte de faringitis:
Lavarte las manos con frecuencia, sobre todo después de toser o estornudar.
Cubrirte la boca y la nariz con el pliegue del codo, no con la mano, al toser o estornudar.
Evitar compartir vasos, cubiertos o cepillos de dientes.
Mantener cierta distancia de personas con síntomas respiratorios activos.
Ventilar los ambientes cerrados con frecuencia.
¿Cuándo consultar con un médico?
Te recomendamos consultar si el dolor de garganta es muy intenso, si dura más de una semana, o si aparece fiebre alta sostenida. Una evaluación a tiempo permite confirmar si se trata de un cuadro viral o bacteriano y definir el tratamiento adecuado.
Señales de alarma que no hay que pasar por alto
Buscá atención médica sin demora si tenés dificultad para respirar o tragar, si el dolor se irradia hacia el oído, si aparece un sarpullido, si notás la voz muy apagada o ronca, o si hay sangre en la saliva o hinchazón notoria en el cuello.
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